1908. Ceferí Rocafort, que recopilaba datos sobre la geografía de Lleida, recibió de Ramon Huguet, párroco de la población del Cogul, la información sobre la existencia de una roca con pinturas. En compañía de Juli Soler visitó el lugar y publicó algunas noticias en La Veu de Catalunya (9 y 10 de abril de 1908) y al Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya (1908).
1908. Según Henri Breuil, en la Roca dels Moros está plasmada, además de una danza fálica —que ha hecho famoso el conjunto rupestre—, la cacería de un bisonte y de otros animales. Esta opinión fue reforzada por el hallazgo de instrumentos líticos del mismo periodo, recogidos por Huguet en los alrededores del abrigo (hace 12.000 años).
1908. Según Lluís Marià Vidal, la fauna representada en la Roca dels Moros del Cogul no es paleolítica, los dibujos de Breuil son aventurados y, además, los restos arqueológicos, de aspecto paleolítico, no pertenecen al abrigo. Se inclinó por un origen Neolítico (hace 7.000-5.500 años).

1915-1925. Hugo Obermaier consideró que las pinturas del Cogul se inscribían en su esquema del Paleolítico peninsular.
1921. Pere Bosch Gimpera también se inclinó por un origen paleolítico. Conjuntamente con Josep Colomines, dirigió la realización de una réplica de la Roca dels Moros, a cargo de F. Font.
1912 y 1915. Otros estudiosos del tema, como Bégouen y Joan Cabré (este último en la foto), dudaron del origen paleolítico del mural. Bégouen lo consideraba neolítico. Joan Cabré indicó que las pinturas del Cogul tenían una significación mágica, que sobrevivió hasta la época romana.
1921. Josep Colomines realizó un nuevo calco y estudió el contexto arqueológico del Cogul, que consideraba neolítico.
1924. E. Hernández Pacheco planteó, por primera vez, una etapa mesolítica —o epipaleolítica— para el origen de las figuras levantinas.
1946 y 1947. Martínez Santa Olalla y R. Vaufrey se decantaron por un origen del Neolítico antiguo o inicial.
1952. Martín Almagro (parte superior de la foto, con Henri Breuil) presentó una nueva copia del mural realizada por Benítez Mellado y apuntó la idea de una cultura levantina mesolítica (hace 10.000 años) que perduró, mientras otros pueblos desarrollaron la cultura neolítica. Reforzó la interpretación de la danza destinada al culto fálico.
Antonio Beltrán y Eduard Ripoll, siguieron estas teorías.
1966. Francisco Jordà propuso que las escenas del Cogul tienen su precedente en el Próximo Oriente, concretamente en el mar Egeo, y que las composiciones con mujeres y toros son claras tauromaquias de influencia de la isla de Creta (hace unos 4.000 - 3.500 años).
1970. Javier Fortea analizó los materiales arqueológicos del Cogul y señaló que algunos pertenecían al «Epipaleolítico geométrico». Según Fortea, el origen de las pinturas levantinas debe situarse entre esta etapa y la neolítica (hace 7.000-4.500 años).
1976-1977. Ramon Viñas (foto superior) con el fotógrafo Xavier Guirado obtienen nuevos datos sobre el proceso de ejecución de las figuras. Según Viñas, el origen podría situarse a finales del Paleolítico (figuras grabadas), y su desarrollo ocupa el Epipaleolítico y sobrevive el proceso de neolitización (hace entre 10.000/9.000 y 4.000 años).
1985. El Servei d’Arqueologia de la Generalitat de Catalunya, encarga a Ramon Viñas, a Anna Alonso (izquierda, en la foto) y a Elisa Sarrià, la realización de un nuevo calco, iniciándose el proyecto “Corpus de Pintures Rupestres”. Se localizan detalles y figuras, no registradas en estudios precedentes.
2007. Anna Alonso y Alexandre Grimal consideran que 34 figuras de la Roca dels Moros del Cogul, corresponden al Epipaleolítico (hace 10.000-6.500 años), y solo 5 pertenecen al arte esquemático neolítico (hace 6.500-3.200 años).
2007. Ramon Viñas, del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), realiza una réplica de las pinturas y grabados de la Roca del Moros para el nuevo Museu de Lleida, Diocesà i Comarcal.